El derecho protege frente a la arbitrariedad y al abuso del poder y esa es la razón por la que asegurar la justicia es el único camino hacia el gozo de la libertad. Otorgamos especial trascendencia al buen funcionamiento del sistema y como una de las garantías de la independencia del Poder Judicial.

Resulta necesario modificar y jerarquizar el sistema de designación de jueces y también los actuales plazos legales para acelerar su trámite. Es menester asimismo, realizar una nueva y acabada investigación de los numerosos casos de corrupción denunciados. Sabiendo que no sólo la impunidad es motivo de grave preocupación sino también el alto costo del servicio de justicia, su falta de eficiencia y la grave extensión de los pleitos, resulta indispensable una precisa modificación de nuestras leyes procesales a efectos de abreviar los juicios y reducir la litigiosidad a fin de disminuir el número de casos tratados por el poder judicial.

Deberá ponerse en marcha una urgente modificación de nuestro sistema penitenciario, hoy superpoblado y en estado vergonzoso.